Síndrome Lolas




SÍNDROME LOLAS = NOMBRE COLOQUIAL DE LA HISTEROTOXEMIA CÍCLICA
¿Son inevitables los trastornos menstruales o premenstruales? ¿Corresponden a la fisiología normal de la mujer? ¿Las mujeres deben resignarse a esos sufrimientos que afectan el cuerpo y la mente? ¿Por qué hay sin embargo, un número de mujeres que no los padecen? Todas estas preguntas son respondidas por el doctor Lolas en su libro que tiene el mérito de la sencillez. 

Según el autor, el síndrome premenstrual es un serio y urgente problema de salud pública que incide en el ausentismo laboral y en diferencias y desniveles de rendimiento en el estudio y en el trabajo, y también en la fertilidad y en el cáncer cervical uterino. Quienes lo sufren se ven sometidas a infinidad de consultas de diversas especialidades médicas y a la ingestión de un verdadero arsenal de medicamentos sintomáticos o paliativos. 


¿De qué se trata este síndrome? De un conjunto de síntomas y molestias que afectan directamente a la mitad de la población humana y, de manera indirecta, a la otra mitad. Padres, esposos, hermanos, hijos y compañeros de trabajo pueden sufrir las consecuencias del nerviosismo, agresividad, las alteraciones psíquicas, las depresiones y otros malestares físicos de las víctimas. 

"Esta no es una maldición del sexo femenino", dice el doctor Lolas, y explica que es posible erradicar los procesos inflamatorios que causan las molestias mediante tratamiento, controles y seguimientos adecuados, durante un mínimo de tres meses. 

El Síndrome Lolas afecta a más de un 75% de las mujeres en edad fértil. Muchos de estos casos suponen una sintomatología considerada leve, lo que significa de 1 a 5 días del ciclo menstrual con ligeros dolores (de cabeza, de mamas, de endometrio…) así como cambios de humor no muy significativos o algunos días con insomnio moderado.

El sumatorio de todas estas leves molestias en las mujeres que lo sufren en todo el mundo supone una ingente cantidad de fármacos, paliativos sintomáticos como analgésicos, antiinflamatorios y somníferos. 

En torno al 8% poseen síntomas considerados severos, que suelen estar diagnosticados como Síndrome Premenstrual Severo o Trastorno Disfórico Premenstrual, si bien las afectaciones trascienden al periodo premenstrual y menstrual, condicionando la vida de estas mujeres en casi la totalidad de su ciclo.

Otra considerable suma de mujeres poseen graves síntomas que nunca relacionarían con su ciclo femenino como son: algunos casos de infertilidad, de fibromialgia, de sobrepeso, de fatiga crónica, de retención de líquidos, etc. 

En la mayoría de los casos, junto con los síntomas (leves o severos) suelen aparecer problemas de carácter estético como: sequedad en la piel, uñas quebradizas, acné…

Aún en el siglo XXI estos condicionantes, enfermedades, afectaciones o síntomas, siguen acompañando a la mujer al igual que lo hicieran en la Edad Media, con la diferencia de las prescripciones de fármacos más efectivos que en la antigüedad pero que no curan, únicamente palian los síntomas. También ha habido una evolución en las técnicas de extracción de órganos, al parecer más rápida que la de la evolución de un sentido común, lo que ha llevado, en el caso que nos ocupa, a numerosas histerectomías que podían haber sido evitadas con unas correctas medidas preventivas.
 

El tratamiento acertado del síndrome premenstrual severo puede evitar decenas de exámenes, interconsultarse, incluso, costosas y arriesgadas operaciones. Tratar la zona inflamada para eliminar la causa del síndrome es imprescindible, más aun cuando se ha comprobado que algunas pacientes sometidas a operaciones mutilantes siguen experimentando síntomas.